Mis juguetes favoritos / My favorite toys

ENGLISH VERSION BELOW

Pic by Silvia

Si me preguntaran cuantos juguetes recuerdo de mi infancia, los podria contar con los dedos de mis manos. Vamos a ver: Lagrimitas Lily, una muñeca chiquita que me encantaba porque le salían lágrimas “de verdad” y le daba de comer y hacia pipí :); una mini cocina; una Barbie; un par de patines; mi bicicleta verde; y una gran pelota anaranjada. Recuerdo una caja de madera enorme color blanco donde guardábamos los juguetes, pero no recuerdo más. Me pregunto porque sólo recuerdo algunos juguetes y porque recuerdo cosas tan específicas relacionados con ellos, como mi Barbie, honestamente no es la clase de Barbie que yo hubiera deseado, estaba vestida de vaquera con sombrero y botas blancas, pero era una Barbie al fin y al cabo. Mi cocinita era blanca, azul y roja y tenía muchos compartimientos y ollas y sartenes y una carita sonriente al frente, jugué con ella por horas y horas…

No se si los patines y bicicleta se consideran juguetes, pero yo viví las mejores tardes de mi niñez y preadolescencia sobre ruedas!! Después de la escuela, me ponía mis patines y me salía a la calle, me caí mas de una vez y en cemento, pero nunca me rompí un hueso.

Mi bicicleta era mi pasaporte a la libertad, mis primas, mis amigos de la cuadra y yo tomábamos nuestras bicicletas cada vez que teniamos una oportunidad. Yo jugué interminables tardes fuera de casa para sólo regresar a comer y a dormir. En ese entonces vivía en una ciudad no muy grande y era muy seguro andar por las calles, aunque ahora que lo pienso mejor, sigue siendo pequeña y segura.

Recuerdo que mi pelota anaranjada era enorme, casi de mi tamaño 🙂 o al menos era como mis ojos de niña de 6 años la recuerdan. Me encantaba esa pelota. Me dió mucha alegría cuando mi papá me la compró. Un día, jugando con ella en la cocina, me resbalé y me lastimé mi muñeca y mi mamá me llevó a la sala de emergencias porque era domingo y me dolía mucho mi mano. Todavía recuerdo la bolita que se formó en mi muñeca, y el dolor y mi gran pelota anaranjada a un lado de mí.

Me pregunto cuales juguetes mis hijos recordarán cuando sean mayores. Mis hijos tienen más juguetes de los que yo tuve en toda mi niñez 🙂 y aún así, ellos parecen entretenerse con las cosas mas sencillas, como pelotas, o burbujas de jabón, o globos, o una caja de cartón. Cuando veo esto, me doy cuenta que no se necesita de mucho para ser felíz.

Pic by Silvia


ENGLISH

If you ask me how many toys I remember from my childhood I can count them with my ten fingers. Let’s see: Lagrimitas Lily, a small doll I loved because she made real tears, I could feed her, and she would pee; a play kitchen; a Barbie; a pair of roller skates; a green bicycle; and a big orange ball. I do remember a big white box with all my toys in it, but I don’t remember the rest. I wonder why I remember the ones I do. I remember very specific things about them, like my Barbie, she was a cowgirl, not the one I would have chosen to be honest (she had a white hat and white boots), but she was a Barbie. The kitchen was white, blue, and red, and it came with lots of pots and pans and had a smiley face on the front. I played with it for hours.

I don’t know if you categorize bicycles and roller skates as toys, but I spent the best of my childhood afternoons on wheels! After school, I put on my skates and rolled! I fell often and on cement, but I never broke a bone.

My bicycle was my passport to freedom, my cousins, my friends from “la cuadra” and I would ride at every opportunity. I played outside all afternoon, coming back only to eat and go to bed. I lived in a very small city and it was pretty safe to be out and about. Now that I think of it, it’s still pretty safe after all these years.

My orange ball was huge to me, maybe it wasn’t that big after all, but I was 6. I loved that ball. I was very happy when my father bought it and I played with it a lot. One day it made me trip and I injured my wrist and my mom took me to the ER because it was Sunday and I was in a lot of pain. I still remember the little bump on my wrist, the pain, and my orange ball next to me.

I wonder which toys my children will remember. My children already have more toys than I had in all my childhood. Yet, they seem to entertain themselves with the simplest, like balls, or bubbles, a balloon, or a cardboard box. When I see that I realize we don’t need much to be happy.

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